domingo, 12 de febrero de 2017
COCODRILITA
Es invierno
pongámonos encima de las pieles
pieles
o vestiduras
y cabalguemos el atardecer
a bordo de las piernas.
Seamos uno con los dos
y con la niebla.
Con la niebla que resbala la rueda
de mi bicicleta
y la niebla que imagina mi niebla
de cerebro.
¡Me enrosco la lengua de nieblasvocales!
¡Se me enrosca la niebla en la lengua!
Y entonces me salva tu risa
de calaca de caramelo.
¡Dame tus besos con gusto a xocolatl!
¡Dame tus círculos sagrados
píntamelos en la frente
de
colorado de verde de violeta!
Tragame como un cocodrilo con sonrisa
pero no llores
cocodrilita
porcelanita de chimenea…
¡Cerrá los ojos y tocame!
Con manos de gitana
llenas de conjuros
tocame el todo
tocame las vocalesnieblas
y el cuerpo
este enredo de anhelos que te aguardan como minas
¡dispuestas!
¡dispuestísimas!
a explotar bajo tu tacto de lagarto harto.
¡Pero tocametocametocame!
Debajo de las vestiduras
que hace frío y el cielo
el cielo me aterra
me da terror terron turrón
el terror me da risa
me da baile
y ya siento que somos parte del invierno.
Con la brisa somos nenes
cayendo envejecidos por la pendiente
tocándonos
ensuciándonos del otro.
Y mirando la montaña
la luna
escuchando los bichos
que te caminan cuando no estás caminando
volteo y te observo fosforecente
bajo la manta rasa de la noche
¿Tenemos siete años? ¿Tenemos siete siglos?
Dibujémonos la edad
en la palma de las manos
toquémonos los ojos de pescado
vomitemos juntos.
Pero después abrazame
que me come la niebla del cerebro
y me siento pelo
me siento carne
y la niebla es una baba que se congela por el frío
y
me gotea en las entrañas de reptil.
Primer poema de Animalada, librito próximo a salir.
R E F U G I O
"¿Qué soy? ¿No está gran parte de mi sensualidad diluida en el éxtasis de escribir, de la belleza, de las sensaciones no culminadas? ¿No he pasado gran parte de mi vida suspendida sobre el mundo o en sus márgenes?"
Anaïs Nin
Grabado de María Inés Tapia Vera.
sábado, 11 de febrero de 2017
Y VAN A VENIR A CASA Y
y van a venir a casa y vamos a jugar al rummy sobre la
cama de dos plazas y tomar chocolatada fría con
pajita y vamos a apostar prendas y me voy a dejar ganar y te vas a disfrazar de
pirata y él de
vampiro y yo de damisela en apuros (con rizos en la barba) y llenamos la bañera de agua con lavanda y pétalos de rosa y le
llenamos la boca de pétalos de rosa y nos sumergimos y aguantamos el aire pero
te manoseo la cara me manosea las piernas le besas en la nuca y te hago perder
tratas de ahogarme el agua sigue corriendo y se rebalsa él sale corriendo se resbala ¡AY! se lastimó la rodilla
de pronto le estas encima y le bebes la sangre y me escupis la boca rouge y
sangre yo busco refugio abajo de la cama y me tironeas pero te tironeo primero
de la pierna y te tiro abajo te lamo el rostro apresándote los brazos te doy vuelta te muerdo la nuca con
las manos sujetas en tus axilas doradas de nadadora de colonia de verano él se aproxima sus dedos
en las plantas de mis pies hacen dos circulos te
olfateo el pelo te beso los huesos hacia abajo dorsal te recorro con la boca como
un lobo cazagallinas como una varita buscaoro -la barba te hace cosquillas- él me muerde los talones y se aleja te rumoreo los
pliegues te revuelvo las células trazo
tu cuerpo boca abajo un recorrido zigzagueante y él va de norte a sur con ahínco en los colmillos de norte a sur lo mismo para
encontrarnos las dos bocas en tus lumbares y llenarte de aliento los costados
–el roce de los labios, calor-
con tus manitos apretas la sábana
sujetándote a este mundo
antes de que la salvajada
te acabe de demoler
el pensamiento.
Texto publicado originalmente en Crónica Mutante 2 "La disidencia somos 3"
y en la Boketina N10
MUCHO RUIDO, POCAS NUECES
“Bien, no jures.
Aunque eres mi alegría, no me alegra el pacto de
esta noche;
es demasiado brusco, demasiado temerario, demasiado
repentino,
demasiado semejante al relámpago
que se extingue antes que podamos decir:
“¡El relámpago!”
Julieta
en “La tragedia de Romeo y Julieta”, William Shakespeare
…
La película pedía ser vista en sala, nuevo estreno
de Almodóvar, con un título bien escueto, sólo un nombre de mujer, un nombre
histórico, Julieta.
Llego con expectativas aunque con una
disyuntiva interna: por un lado, dos grandes amigues me la habían ensalzado y
por el otro tenía presente la experiencia de haber visto el tráiler que era
definitivamente pobretón.
Primer momento. Ni bien se van las
luces aparece el logo de Universal, “otro tráiler yanqui” pensé, pero no, detrás
dos productoras más y luego El Deseo para confirmar la sospecha. La nueva peli
de Almodóvar ha bebido de varias fuentes, inclusive la de Movistar.
Es claro que no nos vamos a andar con
guantes en cuanto al financiamiento, mientras sea para poder armar su propia
poesía bienvenidos los financistas. Pero al parecer algo de la estética
Universal caló en el film español.
Primer plano. A la altura de las
circunstancias. Un filón almodovariano brutal: una boca-concha roja formada por
los pliegues de una tela que apenas se mueve y música. Tiempo. Los créditos
sobre esa imagen casi abstracta.
Y luego acción, aparentemente una
mujer, que guarda una estatuilla viril. Además del goce plástico hay algo
realmente tentador en ese comienzo, una pausa extensa de inacción artificiosa y
una acción claramente dirigida a posteriori. Esa torcedura del realismo marca
un rumbo que aunque tiene fulgores no termina de instaurarse a lo largo del
film.
Después de estas imágenes entramos en
la acción concreta y en el diálogo, el arma de filo almodovariana por
excelencia, pero algo falla. O más bien todo falla. Grandinetti en su peor
actuación, una puesta de cámara que no se decide a mostrar algo puntual y
termina por no mostrar nada y un diálogo que no termina de constituirse por la velocidad
del ataque informativo que demanda. El color de los modos de hablar, los
detalles, queda evidenciado de un modo poco feliz y termina por marcar más
superficialidad que tono. Lo único que sostiene esta secuencia, y hay que
reconocer la extraordinaria labor, es la actuación resistente de Emma Suárez.
Esta parte será la contracara del primer plano,
destruyendo la condensación poética lograda en ese momento y es la síntesis de
lo que sucederá a lo largo de toda la película. Julieta es
la lucha entre dos films:
Por un lado una película heredera de
este primer plano que contiene básicamente dos elementos: momentos poéticos
brillantes y tensiones del verosímil realista.
En cuanto a los momentos poéticos,
con dos amigos con quienes vimos la película, concluimos en que todos juntos
hacen un cortometraje extraordinario de dos minutos, que vale bastante más que
el film completo.
Estos momentos son muy
identificables, baste señalar algunos: el tren visto desde abajo avanzando
sobre los espectadores, el primer encuentro sexual entre la protagonista y su
enamorado dado por el reflejo de la ventanilla con el paisaje corriendo, el
brutal primer plano del personaje de Rossy de Palma vuelta una bruja repentina
mirando fijamente a Julieta, una nube tormentosa comiéndose el cielo, cenizas
ensuciando por un momento al mar cristalino que golpea contra las piedras, la
secuencia de transformación en que las actrices se enrocan, etc.
Por otro lado las tensiones del
verosímil se perciben bien claras: un ciervo 3d (o un alce, no recuerdo)
corriendo demente en la oscuridad en un ralentí, un ramazo bruto contra la
ventanilla del tren, una frenada del tren que hace caer una valija sobre la
cabeza de unas señoras, la escena marcada con el personaje de Rossy de Palma y
algún otro momento que se me escapa.
Estos dos procedimientos, que se
complementan, beben mucho de la filmografía de Almodóvar, pero de un
modo renovado. Son los momentos en que la película respira y se mueve, en que
se aviva.
Pero lamentablemente hay otro montón de minutos en
donde el director intentó redoblar la apuesta de películas anteriores como Todo sobre mi madre o Los
abrazos rotos, y ser un gran novelista del cine
narrando muchos tiempos cruzados y desarrollando un dramón que él mismo en
entrevistas señala como “austero”, y que no logra la profundidad como Bergman
ni la precisión como Haneke, sino más bien aletargar una historia que termina
volviéndose un folletín sobreexpuesto. Y que, por si fuera poco, peca con
momentos francamente gringófilos como los segmentos de la cancha de básquet en
donde la protagonista rememora a su hija, construyendo un clisé del
“enloquecido por la ausencia” que termina de pinchar al relato.
Es innegable que criticar a un director como
Almodóvar es un atrevimiento, sobre todo si uno es un admirador de su obra como
quien escribe, pero lo cierto es que el gran autor español ha salido mucho más
airoso en su comedia aérea (Los Amantes
Pasajeros) o en su film de cámara (La piel que habito, que si bien no fue de mi gusto sí armaba en una
dirección precisa) que de esta película extraña que no termina de revisitar su
propio lenguaje ni de extremar uno distinto.
Quizás sea una película bisagra y
entonces cabe esperar una próxima más definida, más cargada, pero lo que no se
le perdona al maestro es el apagón de energías. Apagón que no termina de
contagiar un realismo vivido ni permite aflorar el melodrama inagotable que
mana a borbotones de su cabeza.
Texto publicado originalmente en La cueva de chauvet
PÁJARITO HERIDO
Se me enredan las
palabrejas mientras te cuento el cuento. Vamos cuesta abajo, te paseo al tuntun
en mis brazos de mamá tigresa, de maestra inglesa.
Te frotas la
nariz-¡chis!- en mi bata como gata, oles el perfume de jazmín con que mojé la
seda en la mañana, parpadeas como chispeando.
Empezó a la mañana,
mientras te esperaba en la casa melaza, bailando con las sombras. Escribí
cartas, las rompí, recombiné las letras y formé un llamado espiralado a tu
presencia.
Pronuncié las oraciones con
la suma seriedad requerida y apareciste volando, sorpresiva. Pero amablemente
esperaste a que abriera la ventana para pasar, no hiciste despioles.
Ora sí: cuando me
tuviste debajo, me metiste adentro de tu pollera escollera y ahí rondé un rato
manso hasta que el ahogo bobo me sacó de un tirón.
Después enfermaste, tonta
manía tuya, y acá estamos. Te llevo pájarito herido hasta el hospital, cruzando
el monte.
Por la cumbre anuncia la
luna su sexo lácteo, yo te miro a los ojos y enseguida al camino por no
tropezarnos. Me pregunto por qué no nos llevas volando, pero entiendo que el
estornudo es tan fuerte y recurrente que podríamos morir.
Nos imagino cayendo a
toda prisa hasta estrellarnos en las piedras de abajito, siento vértigo y un
cosquilleo similar al que se siente cuando.
Y ay. Qué rico.
Se me antoja estrellarme
contigo contra las piedras.
Pero entonces estornudas
de nuevo.
Tu vida de pronto es un
fino hilo entre mis manos toscas y enderezo la espalda como un emperador y
avanzo el paso para curarte la enfermada y poder irme a volar con vos.
Volar juntos hasta que
el naranja violento del alba nos remita a la cama donde nos estrellaremos, pero
con tamaña buena suerte que el mediodía impía nos bostezará la despertada y
cantaremos juntos mientras te enjuago las alas.
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